Ya de madrugada, mi atuendo de naufrago hizo canje por soldado.
Chambergo, camisola, pantalones de camuflaje y botas militares.
Cambie pluma de interminables vocablos por fusil de quince disparos.
Casco y portaequipo, mochila de 12 kilos.
Mi vida, sin brebaje alguno, se transforma de Dr. Jekill a Sr. Hyde.
Una dura prueba que hará derretir las suelas.
Con templado sol se levantan unas figuras cortando la sierra, siluetas despeñando entre las montañas.
En el primer minuto ya deseas que se termine y aun mucho sufrimiento te esta esperando.
Madrugadoras sombras de hombres fatigados, luchando contra el viento, agachados.
Una marcha forzada. Parece sonar toque de retirada.
No hablo, intento pensar en algo que me evada de la realidad, pero todo se evapora sin mas.
No hay momentos para princesas ni peces de color.
Solo sudor, sudor, sudor.
Lo único que consigo retener es una imagen, la del soldado luchando contra el tiempo, con extenuacion y bravo coraje para no detenerse.
No puedes creer sino vives, la estrecha relación que en una situación extrema se produce.
A quien no puede aguantar el ritmo, no falta quien lo favorece, a quien se descuelga una mano se ofrece. Si alguien siente flaqueza una palabra de aliento. Una cantimplora al sediento...
No hay mandos ni orden jerárquico. La franja de tu galón, ni tu condición...no darán un paso por ti. No eres nada. Solo tu con tu cuerpo... tu familia de campo...y tu pensamiento.
Sudor y sufrimiento.
Ya no hay lobos, hienas ni buitres carroñeros, solo hermanos...
Recordé vivencias en otra unidad: Siendo mas joven, dormíamos al raso, juntos, tan juntos como podíamos para quitarnos el frió. Tan pobres que solo teníamos intemperie para cobijarnos.
Yo no defiendo la guerra pero defiendo al soldado.
Adiestrado para hacer el trabajo sucio del Estado, para cavar pozos, para dormir en trincheras. Pasar mil penas y calamidades y matar si fuera necesario.
Se que puedo matar, pero si tuviese que hacerlo, también pensaría que aquel, que frente a mi cae, también tiene una familia, un hogar, y ya nunca tendrá una vida, ni un futuro, porque si matas a alguien, le quitas no solamente lo que es, sino lo que pudo haber sido. Le quitarías lo que tiene y lo que pudo haber tenido.
Amparado por la ley, no seria asesinato. Quizás en un diario, con un poco de suerte, escribirían un breve comentario " han matado un insurgente" pero nunca dirán que han asesinado a un soldado. Hipócrita de vocablo.
Miro el reloj, se acaba el tiempo, ya estamos llegando.
Destierro todos mis pensamientos. No estamos en guerra...
Se que tras la ducha, volveré a ser marino y en mis ratos libres naufrago.
Tanta operatividad semanal te esta dejando destrozao de la cabeza.
ResponderEliminarSi, aquel que frente a ti cae, tiene una familia...pero para que llore mi madre que llore la suya
PD: fusil de 30 disparos ;)
Impresionante como siempre! Y qué bien reflejas todo ese momento.Yo también sería capaz de matar (http://blogs.ya.com/jairaki/200408.htm#75) y cuánta razón tienes el soldado que te defiende en tiempos de guerra y que se juega la vida por otros. cierto cierto. Besazos artista!
ResponderEliminarJoder jairaki, me gusto el elink que me mandaste, ¿Se dice asi?. Tampoco sabia que llevabas tanto tiempo escribiendo...Necesito tiempo, tiempo, tiempo. Me gusta mucho como escribes...
ResponderEliminarAhh, lo de las olivas no me funciona, ahora estoy leyendo Sueños lucidos... Si funcionase te lo diria aunque tuviese que cambiar el nombre de mi Blog: "Diario de un naufrago que sueña de una puta vez". jajajaja. Un besote mu, mu grande.
Como os decia, Arwen, en concierto parece que baja de un Castillo de cristal, pero como veis en combate es Ogro o Goliath. Un besazo Arwen
ResponderEliminarCreo que es mejor ser náufrago que soldado, aunque gane la guerra. Aprendí el dolor de ganar leyendo Hambre, la preferencia por el mar aquí.
ResponderEliminarUn abrazo