Al graznido del cuervo unos nubarrones siniestros se cernieron sobre mi frágil navío.
El hecho mas insólito que me ocurrió fue hace muchos años, y este hecho vino acompañado de mi primera desdicha, de una pregunta concreta y una respuesta...¿incierta?.
Con esto aprendí que hay algo que se nos escapa, y que creer en lo simple y terrenal no basta.
El destino es una obra de teatro donde cada uno interpreta un papel y no puedes salirte del guión...
El guionista no se quien es pero... existe.
Se abre el telón...
En el primer ACTO dos diminutos seres se conocen y se hacen amigos en primero de infantil. Primeros pasos. Miguel era un niño de interminable sonrisa, graciosas gafas y jocoso carácter. Juntos entramos en el Colegio, juntos jugábamos al fútbol, y juntos comenzamos a beber nuestros primeros whiskys.
Pasan los años, quizás estemos en el SEGUNDO ACTO, Miguel era mi mejor amigo. Con su Ford fiesta, viejo y destartalado, vamos juntos a todos los lados, y año tras año pasábamos la Nochevieja en un remoto pueblecito asturiano, de pequeña iglesia y casas grandes, hechas de madera y piedra, y techumbres de teja vieja. Paisaje pintoresco, con encantador rio que lo atraviesa, frondosos bosques, angostas caleyas y empinadas cuestas.
En toda la galaxia no debe existir un pueblo mas libre que este, no porque no estuviera bajo las leyes del país sino porque lo remoto de su situación parecía eximirlo de las leyes civiles, y la inocencia de sus gentes de las penales.
No había policía ni Guardia Civil, ni autoridad alguna. Nos gustaba despedir el año allí porque nadie nos reprochaba nada. Eramos libres.
En el centro del pueblo un pequeño Ayuntamiento con un reloj que siempre marcaba con retraso las horas, así, creo que eramos los últimos de toda España en comer las uvas.
Allí nos juntábamos un grupo grande de jóvenes con ganas de pasarlo bien, bebíamos y fumábamos hasta que lo feo nos parecía hermoso. Todo era hermosura. Y al alba nos volvíamos con las ventanillas bajadas para despejar, respirar aire fresco y volver a ver el mundo real
Una Nochevieja mi hermano me convenció para ir a una ciudad, y no se porque accedí. LLame a Miguel para que nos acompañase y no quiso venir. Raro. Tan raro esto como lo que vino después...
En una curva cerrada, que hay cerca de mi casa, de repente, una alarma de terror me sobresalto. Me entro un miedo indescriptible, como si un nido de serpientes se me encerrase en el corazón. Hasta los dientes me castañearon y mande a mi hermano detener el coche, con las luces intermitentes mi mirada se centro en un árbol. Yo temblaba y mi hermano se asusto. Al instante ese sentimiento atroz desapareció.En toda la noche no volví a pensar en ello. Nunca me había ocurrido algo parecido y nunca me volvió a ocurrir, pero terminando la noche lo entendí...
Aquella noche, volviendo a casa vi el coche de Miguel estrellado en aquella curva, deshecho contra el árbol donde nos habíamos detenido. Temblorosos nos acercamos... Me asome. No estaba su cuerpo pero Vi sus gafas rotas donde los pedales, llenas de sangre, entre amasijos de hierro y cristales partidos.
A las pocas horas supe de su fatal destino. Había fallecido.
Cuando fui al entierro, ULTIMO ACTO, su padre al verme, me hizo una pregunta que no supe contestar. Guarde silencio. Pálido. Sin palabras. En aquella situación me pareció una pregunta dura...
Y esa frase con interrogantes aun me la formulo...
¿Porque no lo acompañaba en el coche yo?, el porque no lo se, no sale en la sipnosis, ni en el guión, quizás sea el tema...pero.... no se porque aquella noche... no cerraron para los dos el telón.
Eso demuestra que entre las personas puede haber un fuerte vínculo de verdadero amor. Algo que va más allá de toda palabra, gesto o mirada. Algo más intens y profundo.
ResponderEliminarQuizás se cerró el telón para él en este plano pero se abrió en primer acto en otro aún mejor, en un escenario más grande, pacífico y feliz. Y el tuyo, querido amigo, no se cerró porque aún no has hecho aquí todo lo que debes. Aún no has vivido todo cuanto debes y aún no has amado como verdaderamente mereces. Cuando eso ocurra, mi buen navegante del léxico, entonces y sólo entonces, será momento de bajar tu telón y lo sabrás, y sonreirás porque sabrás que has realizado todo lo que debías hacer en este pequeño escenario y podrás dar el salto al grande.
Besos escritor disfrazado de marinero, con pluma disfrazada de caña y tinta azul como el mar. :******