Largo silencio, solo roto por unas pisadas aceleradas. Abro los ojos y un fluorescente de luz viva, abrasa mis pupilas. No rompen las olas. No estoy en la playa. Aun no he llegado.
A ningún hombre le gusta compartir habitación,,Y cuando se trata de compartirla con unos desconocidos, en posada extraña, y siendo los desconocidos unos seres agonizantes de dolor, oye, como que solo se ven inconvenientes, y mas te molesta la idea de quedarte allí.
Cuando fui recobrando la cordura, comenzé explorando visualmente aquel extraño lugar, era todo blanco, no porque estuviera nevado, sino porque algún pintor con escasa imaginacion decidió, que era el blanco el mejor color para despedirse de esta vida. Blanco el biombo, blanco semejante el uniforme de semejantes seres, blanca cofia, cara blanca y blancos dientes. Las enfermeras llevaban blancas medias. Blancas las sabanas en mi cama y blanco el pijama que yo llevaba. Blanco el esparadrapo en mi brazo que sujetaba un blanco tubo, blanca la luz del techo. techo blanco
La vista se me nublaba, y decidí cerrar los ojos, y cuando los volví abrir, todo lo vi de negro. Negro era el atuendo de un sacerdote que me daba la extremaunción, negro vi mi futuro, y me dije Buzz estas perdido. Mi alegría y mi buen humor habían desaparecido, y recibí los santos óleos con suspiros de nostalgia , o era aflicción, o pesar, o quizás fuese desfallecimiento. Aquel siniestro cura, no se si lo hizo con buena intención porque pensaba que me iba a morir, pero sus palabras perdonando mis pecados me supieron a ostias. Y decidí que lo mejor era esperar la muerte con los ojos abiertos. No los cerré en todo el día. Me moría de dolor, pero sin fuerzas siquiera para quejarme. No se si me dieron algo para dormirme, pero desperté con la sensacion de haber saludado al barquero Caronte, taciturno navegante de la mitología, que portaba las almas al Hades, y que cobraba dos monedas por la travesía. Yo no llevaba monedas sobre mis ojos y quizás arrojo mi cuerpo nuevamente al mar.
El lance que me atañe ocurrió hace 9 años, cuando una fortuita prueba dio con un minúsculo tumor en un riñón que en breve tiempo convirtiose en ¿alien?. Un doctor creyó que lo juicioso era aplicar el dicho de cortar la mano para salvar el brazo, osease mandar el riñón entero a tomar por el culo, pero un poco mas y mata el perro para salvar la rabia. El perro era yo.
Aquellas horas que pase en la U.C.I. crei que me moria. Parecía el momento de irme, vaya con Dios tu vida parecían decirme las campanas de la iglesia que sonaban tristes.
Cuando estas cerca de la muerte y logras volver siempre tienes una visión diferente de la vida, es esta algo perecedero, algo eventual y fugaz. Algo de lo que tienes que disfrutar. Yo no vi luz al final del túnel, es posible que me volviese pronto, o quien había de iluminar mi camino, en inusitado descuido, se olvido de darle al interruptor, pero solamente tengo el recuerdo de una amarga oscuridad.
A todas las personas que pasaron por allí, para alegrarme un poco el corazón, les doy mil millones de gracias. A los compañeros de trabajo, cabos y soldados. A mis amigos. A mis padres, aun vivos, a mi mujer que paso muchas noches en el hospital... A ellos les debo un trozito de vida.
Cuantas veces te he dicho que hay que vivir la vida, disfrutar cada momento, y olvidarse de dejar todo hecho para los demas, aunke los demas sean lo mas importante de tu vida.
ResponderEliminarNo llegue a conocerte en esa epoca, pero recuerdo perfectamente cuando sentados en el banco una calurosa mañana de verano, te ofreci un riñon, como el que ofrece un lucky de esos tan buenos que consumimos juntos.( y menos mal que me dijiste que no, por que ahora sufriria mucho de ver como los ahogas a cervezas cacho bulto con ojos )
No era tu momento, tu colega dios todo poderoso te guardaba tu ultima tarea...cuidar del elfo. Muack!!!
PD: amo esa cancion de mi gran Jim...
ResponderEliminarLas personas especiales siempre han pasado por momentos muy duros que las hacen más especilaes, Aquí tenemos dos ejemplos. Arwen bicho eres generosa hasta con tus órganos! Buzz impresionante como siempre. De lo malo, siempre hay algo bueno que rascar. valorar más cada día que vivimos y saber qué clase de preciosas personas nos rodean. Un besazo para los dos!
ResponderEliminarDicen que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Así que igual (pienso yo después de leer tu texto) a veces, para que seamos conscientes de eso, el grande (llámesele Dios, Buda, Alá, Yavhé o como se desee) nos lo recuerda de forma un tanto brusca, pero efectiva. Esa es su forma de decirnos: "Tenéis una hermosa vida, valoradla porque nunca se sabe cuándo la podéis perded. Disfrutadla".
ResponderEliminarBesos, ratoncillo en busca de queso. :******