Hoy, en alta mar , a vista de catalejo, vi mi peor sueño...
Un amenazante galeón que a dos días me separaba...
El galeón, más corto y ancho que una galera y mas largo y no tan alto que un navío...
Galeón de tres palos con velas cuadras en el trinquete y en el mayor, y latinas en la mesana.
Cañones de cuarenta libras y, por, lo menos cincuenta culebrinas, que con su ánima lisa, observaban mi triste nave esconderse entre la bruma...
Desafiante imponía su fiereza a mis ojos, y yo acepté mi destino. Dignidad...
Oculto en la húmeda calima, giré 45 grados a estribor. Chocan las olas y crujen las tablas. Y en mi imaginación creía oir, en el galeón, los gritos rabiosos de los marineros , las órdenes del oficial y de sus segundos, el giro del largo bauprés, y los aparejos desplazarse en la jarcia de babor.
El sueño me dará caza, lo presiento... como presiente el cóndor los terremotos y el roedor las inundaciones...
A Pezón, le dí un abrazo y con palabras de amigo me quise despedir...Quizás me quedase mucho por decir... pero le animé a seguir... sin mí...
Acompañé el dulce chapoteo hasta que su figura se perdió... con sus escamas alborotadas, sus ojos vivos, su buen corazón y sus aletas dañadas...
Con una palmada espanté al Pajarillo desconocido, que, con sus plumitas manchadas en tintero, hizo en el cielo, dibujos de dolor y palabras de aliento...
Tuve recuerdos de un caballero, afilando su espada, bebiendo agua antes de la batalla, para que no se le secase la lengua y no se doblegase su acero...
Evoqué los famosos saltitos de una dama alejada de la tristeza, de largas piernas y cabello entre oro y bermejo, risa fácil y mesa desordenada...
Miré el palo Mayor y mis mejores sentimientos hacia una princesa de alargada nariz, encerrada en su castillo, escuchando letras de algún genio de malaencaradura y peor humor. Recordé su risita, nuestra mucha conversación y su gran interior. Cuerpo de truchilla y en guerra, ballena herida. cogí mi navaja y en el casco hice una muesca de amor. Quizás en otro tiempo y otro lugar encontrásemos nuestro equilibrio perfecto.
EQUILIBRIO: Dícese del estado en el cual se encuentra un cuerpo cuando las fuerzas que actúan sobre él se compensan y anulan recíprocamente.
Algún G UAPO le llenará el corazón...
Cae la arena, el reloj está vacío...Lo tiré por la borda y ví cómo se hundía mi destino.
El cuaderno de Bitácora lo deposité en el mar, flotando suavemente se alejó, y pensé, que quizás llegase a algún lugar, donde fuese leído, bien interpretado y mejor recibido
Me imaginaba, en la cofa del galeón un ser de ojos enrojecidos, oteantes y nerviosos, con la única misión de dar viva voz cuando viese mi navío salir de la neblina.
Sentí el abrazo de mi pequeña princesita, y farolillo de luz se apagó. Para mí ya no hay luz.
Es cuando lloras por el tiempo que has tenido y desaprovechado y cuando añoras el tiempo que no has tenido y quieres disfrutarlo.
Pensé en mi tesoro, cerrado y escondido, conmigo iría al fondo sin otro sino, pues en mi navío, solo llevo palabras , amor , aventuras y olvido...
Estimado caballero Buzz, deseo equivocarme, ¿pero es un hasta luego? ¿Abandonas la nave? Espero que no sea así, simplemente se encuentra en dique seco por un corto periodo, un descanso en tan largo periplo. Un fuerte abrazo y espero poder seguir aprendiendo de ti.
ResponderEliminarEstoy muy cabreada....me limpio el culo con tu dignidad y con tu espada...no quieras saber las consecuencias que vas a carrear.
ResponderEliminarEl catalejo miente y la niebla engaña.
ResponderEliminarUn beso, navegante de mares de niebla y bruma, de nubes y soles. :**********
Dos dias...el tiempo es tan raro verdad? Dos dias pueden parecer eternos o ser un suspiro. A mi Caballero prefererido: que será de este cuento sin ti, sin tus historias de Hadas, Dragones, Brujas, Princesas, Navios, Pececillos, Farolillos.... Eres como un personaje inventado por un buen escritor y sacado de un buen libro: Nunca se olvida. Yo nunca te olvidaré...
ResponderEliminarEse Caballero con palabra, paciencia, sabiduria, y sobre todo con un gran corazon, extraño pero grande. Ese Caballero que un dia ya muy lejano decidió alejarse de mis tierras y después de un largo tiempo (esa fue mi sensación) regresó. Pero el tiempo no cambió su personalidad.
A éste Caballero le debo mucho...con él he reido, he llorado, pero lo más importante es que sabe escuchar y de ésto mucha gente tendría que aprender.
Adiós mi Caballero, elige bien el camino...
Tu fiel seguidora: La Dori.